Las implicancias del Tratado Transpacífico en las comunicaciones

TPP - Comunicaciones


Hace cinco años que iniciaron las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), el que finalmente analizaron y firmaron 12 naciones que están localizadas en el Océano Pacífico. El secretismo y la desinformación caracterizan a este tratado que involucra al 40% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. Asimismo, fuera del ámbito económico, de ser aprobado, tendrá importantes repercusiones para la libertad de información, Internet y propiedad intelectual.


 

Por Patricio Alarcón y Camilo Benavides

Se imagina usted que empresas como VTR o Movistar, es decir, los proveedores de acceso a Internet (ISP), funcionaran como “policías” controladoras de producciones y derechos de autor, teniendo la facultad para censurar o bajar contenido automáticamente de la web de manera unilateral y arbitraria sólo por incomodar a las grandes cadenas industriales.

O que cualquier tipo de obra esté por un periodo de tiempo excesivo en manos de una sola persona o coalición antes de pasar al dominio público, dejando a la población sin la oportunidad de democratizar el conocimiento y haciendo que este material no pueda ser descargado, copiado, citado ni elaborar una obra derivada de él.

Según diversas organizaciones públicas, civiles y privadas, estas serían algunas de las repercusiones y consecuencias que traería el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica o TPP (Trans-pacific Partnership) para el ámbito de las comunicaciones en Chile. Pero, para partir, ¿qué es este tratado y cómo se gestó?

Nacimiento bajo cuatro llaves

El TPP es un tratado multilateral de comercio que se planteó por primera vez hace más de siete años, comenzando su ronda de negociación y gestación formal en 2010. Tras largos años de debate, el pasado 5 de octubre se sellaron finalmente sus 30 capítulos, a los que adscribieron 12 países de la cuenca del Asia-Pacífico: Estados Unidos, Canadá, México, Perú, Japón, Singapur, Brunei, Malasia, Vietnam, Australia, Nueva Zelanda y Chile.

La población de este grupo de Estados sumada da un resultado de más de 800 millones de personas, lo que corresponde al 11% de la totalidad del planeta. Por otro lado, desde la perspectiva económica, compromete a un 40% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Más allá de sus implicancias comerciales y fines liberales, posee injerencia en ámbitos tan disímiles como la silvicultura, medidas sanitarias, medioambiente, telecomunicaciones o la farmacéutica, siempre con miras a la protección de las empresas multinacionales. Según diversas fuentes, su puesta en marcha obedece a un fin específico: la intención de Estados Unidos por detener el avance de la economía China.

Felipe Lopeandía, jefe negociador del TPP de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), argumenta que se logró cerrar “un acuerdo adecuadamente balanceado, que supondrá importantes beneficios para nuestro país abriendo oportunidades para que el comercio de Chile siga creciendo y diversificando su oferta exportadora”.

Desde las diversas voces que se alzaron y pusieron alerta sobre el texto, una crítica pareciera ser común: el secretismo con que se abordó y negoció el asunto, de espaldas a la ciudadanía e, incluso, de los congresos de los respectivos países, quienes no tuvieron acceso al documento en su periodo de incubación.

“El mayor cuestionamiento tiene que ver con que fueron cinco años de negociaciones a espaldas de organizaciones de la sociedad civil y ciudadanía de los países involucrados. En Chile, recién hace un mes se han comenzado a realizar actividades de difusión”, declara Patricia Peña, académica del Instituto de la Comunicación e Imagen (Icei) de la Universidad de Chile, quien aboga en defensa de la libertad de información.

En la misma línea, Pablo Viollier, abogado y encargado de Políticas Públicas de la ONG Derechos Digitales, pone énfasis en que: “El TPP cumplió su objetivo. El secreto que se armó en los negociantes fue súper efectivo y así no hubo un debate público entre las distintas organizaciones de la sociedad civil”.

Por otro lado, un gran hito en la negociación del Tratado Transpacífico, fue la filtración de su apartado de propiedad intelectual en noviembre de 2013, gracias a la intervención de la base de datos de Wikileaks. “Nosotros cooperamos con ellos en una segunda instancia, ya que contactaron a distintas organizaciones del mundo para que se liberara un borrador con un análisis en profundidad, así se podía apreciar la posición de los distintos países. Era una verdadera lista de supermercado con los sueños de todas las empresas. ”, aclara Viollier.

A través de Ley de Transparencia y Acceso a la Información (N° 20.285), pudimos constatar que la última ronda de negociación, llevada a cabo en Atlanta, Estados Unidos, entre los días 29 de septiembre y 5 de octubre de este año, contó con la participación de 16 funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrel). Entre ellos figura Andrés Rebolledo, el director de Direcon; Felipe Lopeandía y  Martín Correa, quien se encargó del capítulo de Propiedad Intelectual. Otros destinos de las rondas a lo largo de 5 años fueron Singapur (2011), Auckland (2012), Lima (2013), entre otros.

“Creemos que el TPP establecerá las futuras reglas del comercio internacional y, por lo mismo, el Gobierno se formó la convicción de que era importante estar presente en esta negociación. Si bien Chile ya tiene acuerdos con todos los firmantes, no presentan el mismo grado de profundidad”, concluye el jefe negociador.

Finalmente, los textos completos del Tratado Transpacífico fueron liberados por el Minrel hace poco más de un mes.

El TPP y las comunicaciones

Derechos Digitales es una ONG sin fines de lucro fundada en 2005 y con alcance en toda América Latina. Sus ejes de trabajo abarcan los Derechos Humanos y la tecnología. Desde el momento de las primeras filtraciones del acuerdo multilateral y su apartado en comunicaciones se han erigido como una de las organizaciones más críticas y articuladora de oposición, formando parte de la plataforma ciudadana Chile Mejor sin TPP. Desde la liberación de los 30 capítulos competentes, han desarrollado un análisis en profundidad.

“Los temas más preocupantes son el mecanismo de bajada automática de contenidos de Internet y la criminalización de las personas que infringen los derechos industriales. Nosotros creemos que el ejercicio en general depende de un dominio público sano y fortalecido”, expresa su encargado de Políticas Públicas.

En ese sentido, quitando el tecnicismo característico del tratado, los ISP cobrarán una relevancia autoritaria, favoreciendo a las grandes empresas productoras de investigación, video, música, softwares, etc. “Hay una imposición de las características del sistema de protección del copyright de los Estados Unidos al resto de los países firmantes. Se facilitará el rol de los  proveedores para realizar una censura previa en el acceso a contenidos de forma unilateral”, explica Peña. Esto podría implicar un grave perjuicio para los creadores autónomos de producción digital.

Otro punto en discordia es el Derecho de Autor, que aumentará considerablemente los años de monopolio de una persona o grupo, en desmedro del dominio público. “Puede tener consecuencias en plataformas web o repositorios digitales que promueven el acceso a contenidos, documentos, material audiovisual o gráfico o de cualquier otro tipo de formato de un autor relevante, en literatura, música, audiovisual, etc.”, clarifica la profesora de la Universidad de Chile.

Ante estas consecuencias, uno de los gremios más dañados sería el periodismo, que ha intensificado sus medios digitales progresivamente con el acceso a Internet. Javiera Olivares, egresada de la Universidad Católica y quien tomó la conducción del Colegio de Periodistas en agosto del 2014, ha puesto a su orden en alerta sobre los posibles inconvenientes en las competencias profesionales que traería la rúbrica del país en el tratado. Desde que asumió, ha manifestado su rechazo y lanzó una serie de comunicados exponiendo su punto de vista.

“Este tratado complejiza la propiedad intelectual y establece la pérdida de derechos a quienes construyen contenido, como nosotros los periodistas. Además, relativiza varios derechos sindicales de los trabajadores”, dice la militante comunista.

Olivares agrega que es relevante hacerse parte de la discusión para su gremio porque “significa un atentado a la libertad de expresión del pueblo que requiere estar informado respecto de las cuestiones que son trascendentales para su vida. Por eso el Colegio de Periodistas se pronunció y planteó su punto de crítica y de inquietud. Claramente no hubo una trasparencia ni acceso a la información de relevancia pública”.

En esa misma línea, opina y concluye la académica de la Escuela de Periodismo: “La regulación o control de una plataforma y red libre como Internet puede tener directas consecuencias en aspectos como libertad de expresión, privacidad, anonimato y derecho a la comunicación”.

La decisión está en manos de los diputados y senadores

El acuerdo al que llegaron los 12 países tras varios años de negociación ya no se puede modificar, ya que el 5 de noviembre de este año fueron liberados los 30 capítulos que contienen el tan anhelado TPP por parte de los principales grupos económicos del mundo y, también, de algunos políticos influyentes.

De esta manera, el siguiente paso para que siga avanzando el tratado es que el Congreso Nacional lo apruebe, pero sin añadir o retirar alguna palabra de los apartados, dejando en evidencia la poca solvencia política e injerencia que tendrán los gobernantes en asuntos que afectan directamente a toda la sociedad chilena.

En ese sentido, se espera que el tratado esté en la tabla del poder legislativo en el primer trimestre del 2016, por lo que quedaría en el aire la expectación de la gente debido a la nula información sobre el tema. Sin embargo, Viollier tiene claro que no será un punto que vaya a pasar desapercibido en las personas: “Creo que esto será noticia y no pasará colado. Yo creo que los medios le deben poner ojo a esto y que la sociedad civil se informe”.

Giorgio Jackson, Camila Vallejo, Gabriel Boric, Alejandro Navarro son algunos de los políticos que están en contra del TPP debido a los efectos nocivos que puede provocar en la población. Asimismo, la periodista de Chile Mejor sin TPP, Paulina Acevedo, ahonda que “por gestiones que se han ido realizando, alrededor de 15 parlamentarios estarían en el camino del rechazo”.

Sin embargo, está el caso del senador Ricardo Lagos Weber, quien, en una noticia publicada en el sitio web del Partido Por la Democracia (PPD), se declara partidario del tratado: “Es el acuerdo comercial más relevante que se ha suscrito desde hace más de 20 años en el mundo, y Chile es parte y autor del mismo, con mercados a los cuales no teníamos acceso privilegiado, y al mismo tiempo, salvaguardando nuestros intereses”.

Por otro lado, hay muchos diputados y senadores que todavía no toman una postura oficial, por lo que las distintas organizaciones apuntan a ellos para evitar que se apruebe el acuerdo en el órgano bicameral. “Nuestra misión es hablar con los políticos de los otros partidos para que se enriquezca el debate con diferentes ideas y así lograr una instancia de discusión en la sociedad”, afirma Viollier sobre el objetivo que tienen como ONG.

Siguiendo la línea del poder de convencimiento, Lopeandía espera que durante los primeros meses del próximo año esté en marcha el plan de trabajo, donde existirán seminarios, foros, mesas redondas, entrevistas de prensa, entre otras alternativas de difusión. Asimismo, se seguirán manteniendo reuniones con los parlamentarios.

No obstante, varias personas interesadas en el asunto recalcan que el TPP será aprobado sin mayores inconvenientes. “No quiero ser pesimista, pero tengo la impresión que la Cámara baja lo puede rechazar, pero tengo mis dudas con el Senado”, afirma Olivares.

Este tratado comercial provocará diversos efectos en la población, ya sea de forma positiva como también de la peor manera, pero todo se esclarecerá el próximo año. En el caso de ser aprobado, deberá pasar al último proceso que es el de la implementación y el que vaticinan que será el más lento.

¿Quiénes son los que ganan?

El día a día está en constantes decisiones que siempre tienen dos opciones. En este caso en particular, están los que pelean por la no aprobación y, por ende, negación tajantemente a la implementación de este acuerdo comercial, ya que consideran que Estados Unidos pretende monopolizar la economía y así controlarla. Por otra parte, se encuentra el Gobierno, algunos parlamentarios y también diferentes empresas que se basan en las aperturas de nuevos mercados.

Sin embargo, en el área de las comunicaciones y, específicamente, en el capítulo de la propiedad intelectual, varias personas coinciden en que sería totalmente nocivo para la población que ocupa las redes a diario y beneficioso para las empresas multinacionales. Así lo expone Viollier: “Esto netamente favorece a un puñado de empresas que lo que hacen es defender un modelo caduco de negocio, por lo tanto, son muy pocos los beneficiados y los riesgos son súper altos no solamente en términos regulatorios y económicos, sino que también en términos políticos”.

En ese sentido, Javiera Olivares, quien está inmersa en el mundo de las comunicaciones también está de acuerdo con Viollier y añade que “no sólo lucran a favor de su propia producción, sino también transnacionalizan una cultura que supera su propia producción. Esta es la cultura del consumo y los valores mercantiles que han sido parte de la hegemonía que, muchas veces, no rompen los medios porque sus dueños son parte de ella ideológicamente”.

Hace pocas semanas hubo un seminario en el ex Congreso Nacional, ubicado en Santiago, sobre los “Alcances para nuestro país del Acuerdo Transpacífico de Asociación TPP”. En dicho evento expusieron Andrés Rebolledo, Director General de la Direcon, Claudio Ruiz, Director Ejecutivo de ONG Derechos Digitales y, como moderador, el senador Ricardo Lagos Weber.

“Si uno hubiera tenido que tomar la decisión hace un año y medio atrás con los elementos que estaban en la mesa de negociación, probablemente en Chile hubiera sido completa y absolutamente imposible asumir esa negociación y, por lo tanto, participar de un eventual cierre. Efectivamente, hace un año y medio atrás las propuestas eran inaceptables para nuestro país y, particularmente, eso era en el capítulo de propiedad intelectual”, afirma Rebolledo, dejando en claro que tras varias negociaciones hubo un mejoramiento en lo que se pretendía presentar.

En el mismo camino de Rebolledo, Lopeandía señala que habrá una mayor participación de Chile en los mercados, eliminación de subsidios en las exportaciones agrícolas y normas más estrictas en materias de administración.

Así es como las aguas están divididas, por lo que la misión ahora es del pueblo a informarse sobre este tratado y así discutir de forma consciente los principales acuerdos del TPP que nos podrían gobernar en un futuro no muy lejano, si es que el proyecto pasa íntegramente por todos los escalones y es definitivamente ratificado.

Lista de entrevistados:

1.- Javiera Olivares, presidenta del Colegio de Periodistas.

2.- Pablo Viollier, encargado de Políticas Públicas ONG Derechos Digitales.

3.- Paulina Acevedo, periodistas de plataforma ciudadana Chile Mejor sin TPP.

4.- Andrés Rebolledo, director de Direcon.

5.- Felipe Lopeandía, jefe negociador del TPP, Direcon.

6.- Patricia Peña, académica del Icei de la Universidad de Chile.

 


 

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