Parlamentarios y dirigentes sociales exigen al Gobierno Consulta Indígena por el TPP


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Si se ratifica el Acuerdo Transpacífico, los ya reducidos territorios nativos e indígenas peligran, pudiendo quedar a merced de megaproyectos extractivos y con un Estado sin capacidad legislativa para evitarlo.


“El Ministerio de Desarrollo Social nos indicó que la Consulta Indígena no era necesaria”. Con estas palabras, el Canciller Heraldo Muñoz cerró la puerta a la posibilidad de escuchar las opiniones de los pueblos originarios en torno al Acuerdo Transpacífico, TPP en su sigla en inglés.

De este modo, el Gobierno hizo oídos sordos al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, ratificado por nuestro país el año 2008. Este Convenio señala que el Estado de Chile tiene el deber de consultar las medidas legislativas y administrativas que puedan afectar directamente a los pueblos originarios.

Para Millaray Painemal, vice-presidenta de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas ANAMURI, es de suma gravedad que el Canciller haya desatendido  los convenios internacionales suscritos ante Naciones Unidas, e ignorado la consulta, especialmente cuando el TPP amenaza directamente los derechos indígenas.

Uno de los temas más sensibles, tiene relación con la soberanía alimentaria, pues el Acuerdo Transpacífico exigiría la ratificación del convenio UPOV91. “Esto significa resucitar la Ley Monsanto que busca privatizar la semilla y perseguir a quienes mantengan costumbres tradicionales de intercambio de semillas como los trafkintu”, explicó Painemal en una conferencia de prensa de la coordinación de organizaciones Wallmapu sin TPP.

Todo el conocimiento ancestral, que actualmente no está registrado en el país, podría ser patentado con el TPP, criminalizando y limitando así el uso libre de la semilla. “Afecta al buen vivir. Ahora corremos el riesgo de que se privatice toda nuestra biodiversidad. Las pocas semillas que nos quedan se podrían traducir  en la multinacional Monsanto. Se perdería la identidad de nosotros como pueblos, y se deja la puerta abierta para que, así como ya se han privatizado nuestros canelos, se siga haciendo con otros productos”, expresó la Lamien Ana Llao, Consejera Mapuche e integrante Ad—Mapu en una entrevista con el medio Mapuexpress.

“Estados atados de manos”

Así también, los ya reducidos territorios nativos e indígenas peligrarían si se ratifica este Acuerdo, pudiendo quedar a merced de megaproyectos extractivos y con un Estado sin capacidad legislativa para evitarlo.

Fuad Chahín, Diputado de la Democracia Cristiana por el distrito 49 de la Región de la Araucanía, ha sido uno de los férreos opositores al TPP, no solo por los perjuicios que traería a las comunidades más vulnerables, sino  también por la pérdida de soberanía que acarrea. “Se limita en actuar del Gobierno en favor del interés de las multinacionales. Las empresas van a poder demandar a los Estados  ante Cortes internacionales si no tienen una expectativa de retorno razonable.  Por ejemplo, si el Estado establece una legislación medioambiental y esa acción afecta ese, entre comillas, retorno razonable, nos podrán denunciar. En definitiva, esto es atar las manos de los Estados, quitándole su capacidad regulatoria”, sentenció durante un conversatorio sobre las implicancias del Acuerdo en el Wallmapu, y aprovechó también la oportunidad para realizar un llamado al Parlamento. “Nosotros como Diputados somos, en parte, una expresión de la soberanía, por lo que tenemos que defenderla y no delegarla”, recalcó, reiterando   que su voto será en contra del TPP.

 


 

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